Una persona puede implicarse intelectual o emocionalmente en lo que hace, imaginativa o físicamente, pero la verdadera autenticidad la reconocemos cuando la persona está implicada en su totalidad.

Stephen Nachmanovitch

Creo que la mejor forma para abordar un entrenamiento basado en la técnica Chéjov comienza por desmitificar la idea de inspiración artística como agente involuntario y caprichoso de las musas y convertirla en la meta de tu trabajo y preparación continua. Estar inspirado consiste en encontrar un estado en el que tu verdadera imaginación pueda entrar en juego libremente y haga aparecer una sensación de implicación plena y continua. En ese momento te das cuenta de que, al mismo tiempo que atiendes las tareas y demandas que impone la escena, estás manteniendo tu cuerpo vivo, activo y en un estado de constante improvisación. Hablamos entonces del sentir de la libertad artística, o como dice Chéjov, de una “gratificante sensación de completa confianza en uno mismo junto a la sensación de libertad y riqueza interior”.

Dos aspectos se repiten a menudo en las descripciones que Chéjov hacía sobre estar inspirado. Ambos son importantes a la hora de comprometerse con el trabajo. Los dos se refieren a sensaciones profundamente arraigadas en el cuerpo que, sí creo, pueden ser educadas. Una es la sensación de fluir o del movimiento sin esfuerzo, la facilidad; y la otra, la sensación de una totalidad que se siente cuando uno, como dice Nachmanovitch, está completamente comprometido en su hacer. Por un lado, ese continuo y fácil fluir, el flow, sucede, como describe Mihaly Csikszentmihalyi, cuando alguien disfruta plenamente de sí mismo, se involucra completamente en lo que está haciendo y no puede hacer más que continuar en ello. Cualquier persona puede reconocer este estado cuando está verdaderamente implicado en su profesión o actividad, no sólo el actor. Por otro lado, el fluir creativo propio de la inspiración tiene firmemente arraigada una fuerza resultado de la anticipación o sentido de la totalidad que se avecina y envuelve a la persona, su cuerpo, mente, espíritu e imaginario, en el momento de crear. Podríamos decir, la fuerza de su intuición artística:

Lo que había perdido en el período de mi crisis interior era un sentido, e incluso un sentimiento intuitivo, de la totalidad. Nunca se me hubiera ocurrido que, en realidad, es a causa de esta falta del sentimiento del todo que un personaje en una obra de teatro o en una historia, o simplemente una imitación de alguien, pudiera no salir. […] Cuando estaba a punto de interpretar un papel […] me agarraba fuertemente a este sentimiento del todo que ha de venir, y con plena confianza en él, empezaba sin la menor vacilación a llevar a cabo lo que sea que estaba ocupando mi atención en aquél momento. De esta totalidad, los detalles surgían por su propia voluntad y aparecían ante mí objetivamente. Nunca inventaba los detalles; yo no era más que un observador de lo que salía a la luz de este sentimiento de la totalidad. Este futuro todo […] no se agotaba ni se extinguía durase lo que durase el proceso de ver la luz. Sólo puedo comparar esto con la semilla de una planta, en la que está contenido de sorprendente manera todo el futuro de la misma planta.

Michael Chéjov

Los sentidos o sentimientos de continuidad, el fluir, la totalidad y anticipación de lo que está por venir, hacen referencia a un tipo de sabiduría que descansa en el cuerpo y que facilita su “imaginación creativa”. Es ahí donde el actor, el artista, encuentra y entrena su inspiración. Lo peculiar, en su caso, está en la interacción con el espacio donde su actividad se desarrolla y el intercambio con los individuos con los que comparte ese espacio. Eso es lo que verdaderamente afecta y determina, en mayor medida, el resultado de su acción creativa.

Mi trabajo y atención durante estos años que quiero compartir en Vértico es la búsqueda y definición que cada uno hace de estos sentimientos y sensaciones a través del cuerpo, de cómo gracias a ellos uno llega a considerarse creativo en escena, y de cuál es el papel de la imaginación para alcanzar este estado.

[English version] Michael Chekhov Training in Vertico

A person can be intellectually or emotionally involved in what he is doing, imaginatively involved, physically involved, but the real authenticity we recognize is when the person is totally involved. (Nachmanovitch 90: 173-174).

I think the best way to address the work on the Chekhov technique begins by demystifying the idea of artistic inspiration as an involuntary agent of whimsical muses and make it the goal of your effort and continuous preparation. Being inspired means to find a state in which your true imagination can come freely into play and a feeling of full and continuous involvement in what you do appear. At that point you realize that while attending the tasks and demands placed on the scene, you are keeping your body alive, active and in a state of ‘constant improvisation’. Then we may speak of a feeling of artistic autonomy, or as Chekhov says, ‘a new and gratifying sensation of complete confidence in yourself, along with the sensation of freedom and inner richness’ (Chekhov 53: 40-41).

Two aspects are often repeated in the descriptions that Chekhov made about being inspired. Both are important when committing to the work. Both refer to deep-rooted sensations or senses in the body that, I believe, can be educated. One is the sense of flow or effortless movement – the feeling of ease –, and the other – the sense of a totality – is, as Nachmanovitch says, a feeling that appears when fully committed to your doing.

The continuous and easy flowing – ‘the flow’ – happens when someone is fully enjoying himself when totally involved in what they are doing and can do no more than continue doing it (Csikszentmihalyi 90: 4). Anyone, not just the actor or the artist, can recognize this state while being creatively involved in any activity or business. But also, firmly entrenched with the very flow of creative inspiration there is a strong force that makes you keep going, advancing towards an unknown end. It results from the anticipation (a sense) of all that lays ahead, and which wraps the person – body, mind, spirit and imagination – in the moment of creating. We may say this is the force of artistic intuition:

What I lost in the period of my inner crisis was a sense, and even an intuitive feeling, of the whole. It was because of this sense of the whole that it never occurred to me that a part in a play or a story or simply an impersonation of someone might not actually come off. […] When I was about to play a part […] I was strongly gripped by this feeling of the whole that was to come, and with full confidence in it, I began without the slightest hesitation to carry out whatever it was that was occupying my attention at the time. Out of this whole, the details emerged of their own accord and appeared objectively before me. I never invented the details and I was merely an observer of what came to light out of the sense of the whole. This future whole […] was not exhausted or extinguished however long the process of coming to light lasted. I can only compare it with the seed of a plant, in which the entire future of the plant is contained in so wonderful a way. (Chekhov 05: 26. Italics in the original)

These senses or feelings – of continuity, flow, totality and the anticipation of what is to come – refer to a kind of wisdom that rests in the body, not in the intellect, and which facilitate the Creative Imagination (Chekhov 53: 22). This is the place where any artist finds inspiration and also where they want to train for. Peculiar to the actor is the interaction with the space where the acting – as a creative action – takes place, and the exchange with the individuals who are sharing the performance space.

My work and attention during these years of research, which I want to share in Vértico, is how each person is to find and define those feelings and sensations in their body as well as to conceive themselves as creative artists in the scene through them; and what is the role that the imagination plays to reach such state.

 

Referencias/References:

Chekhov, M (1953) To the Actor. New York: Harper & Row.

_________ (2005) The Path of the Actor. Abingdon: Routledge.

Csikszentmihaly, M. (1991) Flow. The Psychology of Optimal Experience. New York: Harper Perennial.

Nachmanovitch, S. (1990) Free Play: The Power of Improvisation in Life and the Arts. New York: Tarcher/Putnam.